Este estudio investiga la relación entre los ingresos y la esperanza de vida en Suecia de 1960 a 2021, revelando una creciente disparidad en la esperanza de vida entre los distintos niveles de ingresos. La disparidad aumentó significativamente: la diferencia de esperanza de vida de los hombres pasó de 3,5 años en la década de 1960 a 10,9 años en la de 2010, y la de las mujeres, de 3,8 años en la década de 1970 a 8,6 años en la de 2010. A pesar de la disminución de la desigualdad de ingresos y del aumento del gasto social, las desigualdades sanitarias siguieron aumentando. Los resultados cuestionan la “hipótesis de la renta absoluta”, sugiriendo que factores ajenos a los recursos económicos influyen en los resultados sanitarios. En particular, los individuos con mayores ingresos parecen adoptar estilos de vida más saludables con mayor rapidez. Las enfermedades circulatorias resultaron ser el principal factor que contribuyó al aumento de la longevidad, mientras que el cáncer fue un factor significativo del aumento de la diferencia de esperanza de vida.
