Felix Stein y Desmond McNeill examinan críticamente el papel de la financiación mixta en la salud mundial en su artículo publicado en el Journal of Global Public Health. Analizando tres instrumentos clave -los bonos para vacunas, los compromisos de mercado avanzados (CMA) y los fondos de contrapartida- exploran cómo estos mecanismos aprovechan los fondos públicos para atraer la inversión privada.
Aunque pretenden colmar las lagunas de la financiación sanitaria mundial, los autores sostienen que estas herramientas suelen ser costosas y de eficacia cuestionable, y benefician principalmente a los grandes actores corporativos y a los inversores privados, en lugar de a los países de renta baja y media. A pesar de estas deficiencias, la financiación mixta sigue gozando de un amplio respaldo debido a su percibida innovación, a la urgencia provocada por la crisis y a la promesa de alinear los incentivos del mercado con el bien social. El documento reclama un mayor escrutinio de estos modelos financieros, destacando su papel en la privatización de la financiación sanitaria mundial. Al evaluar su evolución antes, durante y después de la pandemia de COVID-19, el estudio plantea cuestiones críticas sobre sus implicaciones a largo plazo.