El sistema iraní de atención primaria de salud ha evolucionado desde principios de la década de 1980 hasta convertirse en un modelo de prestación de servicios sanitarios equitativo y basado en la comunidad. Arraigado en los principios de la Declaración de Alma-Ata de 1978, el sistema estableció una red nacional de centros de salud rurales y urbanos que prestaban atención esencial y preventiva. Este enfoque condujo a importantes mejoras en la salud maternoinfantil, la cobertura de inmunización, la prevención de enfermedades y la concienciación sobre la salud pública. A pesar de estos éxitos, persisten retos como las disparidades entre las zonas urbanas y rurales, las deficiencias en la formación del personal y las necesidades de infraestructuras. En general, la experiencia de Irán demuestra cómo el compromiso sostenido con la atención primaria de salud puede promover el bienestar de la población y fomentar la equidad sanitaria.
