{"id":987646074,"date":"2020-06-23T11:04:12","date_gmt":"2020-06-23T10:04:12","guid":{"rendered":"https:\/\/p4h.world\/como-covid-19-esta-reconfigurando-las-prioridades-tanto-de-los-recursos-nacionales-como-de-la-ayuda-al-desarrollo-en-el-sector-sanitario\/"},"modified":"2020-06-23T11:04:12","modified_gmt":"2020-06-23T10:04:12","slug":"como-covid-19-esta-reconfigurando-las-prioridades-tanto-de-los-recursos-nacionales-como-de-la-ayuda-al-desarrollo-en-el-sector-sanitario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/p4h.world\/es\/como-covid-19-esta-reconfigurando-las-prioridades-tanto-de-los-recursos-nacionales-como-de-la-ayuda-al-desarrollo-en-el-sector-sanitario\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo COVID-19 est\u00e1 reconfigurando las prioridades tanto de los recursos nacionales como de la ayuda al desarrollo en el sector sanitario."},"content":{"rendered":"<p>&#8220;Esta es una entrada de blog conjunta, escrita en nombre del equipo central de CSU2030, as\u00ed como de los socios que participan en el Acelerador de Financiaci\u00f3n Sanitaria Sostenible&#8221;.<\/p>\n<p>La pandemia de COVID-19 arras\u00f3 el mundo, reconfigurando el panorama sanitario mundial y desencadenando una crisis econ\u00f3mica m\u00e1s profunda que cualquier otra vista desde la Gran Depresi\u00f3n. La pandemia ha demostrado claramente hasta qu\u00e9 punto la seguridad sanitaria y la seguridad econ\u00f3mica son interdependientes.<br \/>\nAunque la seguridad sanitaria -reducir la vulnerabilidad de las sociedades a pandemias como la COVID-19- es un objetivo independiente, es inseparable de los esfuerzos que se est\u00e1n realizando para avanzar hacia la cobertura sanitaria universal (CSU). Ni la cobertura sanitaria universal ni la seguridad sanitaria pueden lograrse sin la creaci\u00f3n de bienes comunes sanitarios, producidos por sistemas sanitarios robustos y resistentes. La crisis ha puesto claramente de relieve esta interdependencia.<br \/>\nLa respuesta inmediata y global para combatir el COVID-19 debe reforzar imperativamente los sistemas universales que contribuyen tanto a la seguridad sanitaria como a la CSU. Actuar de este modo significa reexaminar el modo en que los recursos nacionales y la ayuda al desarrollo, actualmente canalizados hacia el sector sanitario, deben utilizarse para protegerse frente a futuras emergencias sanitarias y mantener la cobertura de los servicios esenciales.<\/p>\n<p>COVID-19 repercutir\u00e1 en la financiaci\u00f3n de la sanidad p\u00fablica en los pa\u00edses y en las prioridades de la ayuda oficial al desarrollo para la sanidad.  <\/p>\n<p>La pandemia de COVID-19 ha causado una enorme conmoci\u00f3n econ\u00f3mica que no perdona a ning\u00fan pa\u00eds. El Fondo Monetario Internacional predice que m\u00e1s de 170 pa\u00edses experimentar\u00e1n un crecimiento negativo de su renta per c\u00e1pita en 2020, lo que supone un brusco cambio con respecto a las previsiones de hace tan s\u00f3lo unos meses, cuando las previsiones eran de crecimiento en 160 pa\u00edses. Seg\u00fan las estimaciones, la recesi\u00f3n econ\u00f3mica provocada por la epidemia de COVID-19 podr\u00eda empujar a 71 millones de personas a la pobreza extrema de aqu\u00ed a 2020, siendo el \u00c1frica subsahariana y el sur de Asia las regiones m\u00e1s afectadas. Aunque la intensidad y duraci\u00f3n de la crisis sanitaria son inciertas, los gobiernos se est\u00e1n apresurando a movilizar y asignar fondos para respuestas de emergencia a la COVID-19 con el fin de mantener la estabilidad macroecon\u00f3mica, al tiempo que se mitigan los impactos sobre los hogares vulnerables, las empresas y los servicios esenciales. En los \u00faltimos meses, m\u00e1s de 90 naciones han solicitado el apoyo del FMI y m\u00e1s de 100 pa\u00edses se han beneficiado de la asistencia del Banco Mundial para ayudarles a responder a COVID-19.<br \/>\nEl impacto de la crisis econ\u00f3mica en el gasto sanitario podr\u00eda ser considerable. A corto plazo, el gasto sanitario puede aumentar a medida que los pa\u00edses intensifiquen su respuesta a la crisis. A medio plazo, cabe esperar una ca\u00edda de los ingresos fiscales y un aumento de las obligaciones de deuda p\u00fablica, lo que reducir\u00e1 el margen presupuestario disponible para el gasto p\u00fablico. Los pa\u00edses cuyos sistemas de protecci\u00f3n social y seguro de enfermedad dependen de las cotizaciones a la seguridad social se ver\u00e1n duramente afectados por el aumento del desempleo y la ca\u00edda de los salarios. Un primer an\u00e1lisis basado en las proyecciones del FMI y del Grupo del Banco Mundial sobre el impacto econ\u00f3mico en algunos pa\u00edses asi\u00e1ticos indica que, sin medidas de adaptaci\u00f3n y\/o una redefinici\u00f3n de las prioridades, el gasto p\u00fablico en sanidad disminuir\u00e1. Las crisis anteriores tambi\u00e9n nos han ense\u00f1ado que las mujeres y los ni\u00f1os que viven en la pobreza extrema se ven afectados de forma desproporcionada por la vulnerabilidad econ\u00f3mica y corren mayor riesgo de sufrir las consecuencias negativas para la salud.<br \/>\nLa presi\u00f3n financiera que se ejercer\u00e1 sobre el sector sanitario a medio y largo plazo proceder\u00e1 de la tensi\u00f3n entre la reducci\u00f3n de los ingresos y el necesario aumento de los gastos ligado a la necesidad de invertir m\u00e1s en las funciones esenciales de la sanidad p\u00fablica, y del retraso o la renuncia a la atenci\u00f3n esencial por afecciones distintas de la COVID-19. En sus esfuerzos por adaptarse y hacer frente a estas presiones, los responsables pol\u00edticos deben ser cautos a la hora de adoptar enfoques que, en el mejor de los casos, s\u00f3lo ofrezcan recursos adicionales limitados a costa de hacer el sistema m\u00e1s vulnerable a las perturbaciones, por ejemplo pol\u00edticas que vinculen la financiaci\u00f3n y la cobertura a la situaci\u00f3n del empleo.<br \/>\nAunque las limitaciones financieras de los pa\u00edses son evidentes, a\u00fan est\u00e1 por ver el impacto de COVID-19 en la ayuda al desarrollo. Los pa\u00edses de renta alta se han visto muy afectados, y el endurecimiento de las restricciones presupuestarias nacionales podr\u00eda provocar una cierta contracci\u00f3n de la ayuda al desarrollo, justo cuando los pa\u00edses de renta baja y media m\u00e1s necesitan apoyo. Ante semejante dilema, es esencial que las instituciones financieras internacionales y los socios t\u00e9cnicos que est\u00e9n en condiciones de prestar la ayuda necesaria reciban el mayor apoyo posible. Para el sector sanitario, COVID-19 hace a\u00fan m\u00e1s necesario que los pa\u00edses alineen sus modelos de prestaci\u00f3n de servicios, mejoren su gobernanza y sus acuerdos de financiaci\u00f3n sanitaria, y establezcan prioridades entre y dentro de los servicios individuales y poblacionales para hacer el mejor uso posible de los recursos disponibles. Por ello, las organizaciones que trabajan en el \u00e1mbito de la salud deben centrarse en apoyar a los pa\u00edses tanto en la fase de respuesta inmediata como en las medidas de refuerzo de los sistemas sanitarios a medio plazo, con el fin de consolidar las bases de la seguridad sanitaria y la CSU.<br \/>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os, la cuesti\u00f3n de las transiciones desde el apoyo de los donantes ha ocupado un lugar destacado en los debates sobre la financiaci\u00f3n de la sanidad en muchos pa\u00edses de renta baja y media. Muchas de estas transiciones est\u00e1n correlacionadas con los umbrales de renta nacional bruta (RNB) per c\u00e1pita de los pa\u00edses[1] Dado el impacto previsto de la COVID-19 sobre el crecimiento econ\u00f3mico y la capacidad fiscal, los recursos nacionales que se espera compensen la disminuci\u00f3n de la financiaci\u00f3n de los donantes se ver\u00e1n sometidos a fuertes presiones.<br \/>\nSin embargo, la respuesta a COVID-19 tambi\u00e9n ofrece una importante oportunidad para gestionar mejor la fase de transici\u00f3n y la interfaz entre la financiaci\u00f3n nacional y la externa. Los socios deben tener la voluntad com\u00fan de apoyar los sistemas para hacerlos m\u00e1s eficaces y coherentes, con vistas a mejorar la seguridad sanitaria y una cobertura m\u00e1s eficaz de los servicios esenciales. Los planteamientos anteriores han tenido efectos beneficiosos en algunos \u00e1mbitos concretos, pero tambi\u00e9n han puesto de manifiesto ineficiencias que deben corregirse para reforzar la sostenibilidad y preparar las transiciones. Los pr\u00f3ximos planteamientos deben tratar de remediar la falta de atenci\u00f3n prestada a los bienes comunes sanitarios, incluidas las operaciones de salud p\u00fablica, as\u00ed como la excesiva fragmentaci\u00f3n de los circuitos de financiaci\u00f3n de los sistemas y servicios esenciales, y la multiplicaci\u00f3n de las cadenas de responsabilidad.<\/p>\n<p>Prepararse y responder a una pandemia debe convertirse en el &#8220;paso cero&#8221; del programa de la CSU.<\/p>\n<p>La pandemia est\u00e1 enviando una poderosa se\u00f1al, un duro recordatorio al mundo de que prepararse y responder a las epidemias es un bien sanitario compartido. Los sistemas sanitarios fr\u00e1giles y mal preparados son una amenaza para la seguridad econ\u00f3mica mundial. A medida que el mundo sale de la respuesta inmediata a la crisis, los pa\u00edses y los socios para el desarrollo deben reconsiderar sus prioridades de financiaci\u00f3n. Deben situar las operaciones esenciales de salud p\u00fablica, como los sistemas de vigilancia, el agua y el saneamiento, y la promoci\u00f3n de la salud, en primera l\u00ednea de las estrategias de desarrollo de los sistemas sanitarios. A pesar de las repetidas advertencias y de su precio relativamente asequible, los bienes comunes destinados a funciones sanitarias como los mencionados sufren una cruel falta de inversi\u00f3n. El planeta entero puede ver ahora en tiempo real las consecuencias de esta falta de inversi\u00f3n. En la actualidad, los pa\u00edses est\u00e1n utilizando los fondos de la respuesta al COVID-19 para colmar lagunas en la vigilancia, los sistemas de comunicaci\u00f3n de riesgos y los recursos adicionales disponibles; pero si se quiere que estas inversiones se mantengan a largo plazo, es necesario realizarlas de forma meditada, asegur\u00e1ndose de que est\u00e9n alineadas con otras iniciativas de refuerzo de los sistemas sanitarios.<\/p>\n<p>Los recursos nacionales y externos deben utilizarse con mayor eficacia para mantener y ampliar la cobertura de los servicios esenciales.  <\/p>\n<p>La contracci\u00f3n econ\u00f3mica mundial desencadenada por la pandemia exigir\u00e1 una mayor eficiencia en el uso de los recursos, ya procedan de fuentes nacionales o de donantes. Adem\u00e1s del impacto directo de COVID-19, la pandemia tendr\u00e1 un impacto indirecto significativo en la cobertura de los servicios esenciales (v\u00e9ase por ejemplo: a b, c, d, e, f). Los sistemas sanitarios no s\u00f3lo deben ser resistentes frente a futuras epidemias, sino tambi\u00e9n garantizar que se protejan y ampl\u00eden los logros conseguidos con tanto esfuerzo en la cobertura de los servicios sanitarios esenciales.<br \/>\nPara los pa\u00edses y sus socios, estos esfuerzos deben incluir la colaboraci\u00f3n con la sociedad civil para promover mejor la necesidad de una financiaci\u00f3n adecuada y colectiva de la sanidad, dando prioridad a los bienes comunes para la salud. Mientras los pa\u00edses se afanan por encontrar soluciones a la escasez de ingresos, puede que haya llegado el momento de proponer o reexaminar los argumentos a favor de unos impuestos favorables a la salud y una reducci\u00f3n de las subvenciones a los combustibles f\u00f3siles. Estas medidas pol\u00edticas podr\u00edan ofrecer tanto espacio fiscal como beneficios para la salud. En aras de la sostenibilidad, tambi\u00e9n hay que considerar el refuerzo de los sistemas de gesti\u00f3n de las finanzas p\u00fablicas y la mejora de las compras estrat\u00e9gicas, para poder ampliar la cobertura y aprovechar mejor los recursos.<br \/>\nA nivel sectorial, los ministerios de sanidad y organismos afines (por ejemplo, fondos de salud y acci\u00f3n social) deben esforzarse por hacer el mejor uso posible de los recursos p\u00fablicos disponibles para proteger y desarrollar los servicios esenciales, e informar con transparencia de los resultados obtenidos. Este objetivo implica tambi\u00e9n mejorar la gobernanza y prestar especial atenci\u00f3n a la equidad y a las personas marginadas y rezagadas. En la actualidad, la excesiva fragmentaci\u00f3n de los mecanismos de financiaci\u00f3n impide construir sistemas sanitarios adaptables y bien preparados, capaces de prestar servicios rentables a la poblaci\u00f3n y servicios individuales de alta calidad centrados en el paciente.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n<br \/>\nLos tiempos de crisis ofrecen una oportunidad \u00fanica para abordar obst\u00e1culos persistentes que durante mucho tiempo han permanecido fuera de nuestro alcance. Desde un punto de vista hist\u00f3rico, las inversiones colectivas de las que nos beneficiamos hoy nacieron a menudo del deseo de reaccionar ante tiempos dif\u00edciles, pero ser\u00eda un error suponer que la l\u00f3gica y las soluciones tecnol\u00f3gicas bastan por s\u00ed solas. La voluntad pol\u00edtica, la promoci\u00f3n por parte de grupos de la sociedad civil y empresas privadas, y el apoyo de los socios internacionales desempe\u00f1an un papel esencial. La pandemia representa un punto de inflexi\u00f3n, un punto de inflexi\u00f3n hacia enfoques diferentes en el sector sanitario, tanto en t\u00e9rminos de lo que hay que financiar como de instrumentos y enfoques innovadores inspirados en las consideraciones y prioridades anteriores.<br \/>\nEl recientemente lanzado Acelerador ACT (Acceso a las Herramientas COVID-19) y la exitosa reposici\u00f3n de 160.000 millones de d\u00f3lares de GAVI, el Fondo Mundial, el Fondo Mundial de Financiaci\u00f3n y el Banco Mundial para financiar las respuestas de emergencia a COVID-19 brindan la oportunidad de ayudar a los pa\u00edses a asentar sus sistemas sanitarios sobre una base m\u00e1s firme, tanto para el bien com\u00fan sanitario como para mejorar el acceso a los servicios sanitarios esenciales sin limitaciones financieras (o CSU). La defensa de los grupos constituyentes de CSU2030, los compromisos conjuntos y la colaboraci\u00f3n reforzada consagrados en el Plan de Acci\u00f3n Mundial de Salud y Bienestar para Todos y su Acelerador de Financiaci\u00f3n Sostenible deber\u00edan ayudar a impulsar esta agenda.<\/p>\n<p>[1] La GAVI basa sus criterios de elegibilidad en la RNB per c\u00e1pita media de los \u00faltimos tres a\u00f1os, con algunos ajustes, mientras que el Fondo Mundial establece la elegibilidad en funci\u00f3n tanto del nivel de renta como de la carga de morbilidad. En el caso del Banco Mundial, la transici\u00f3n al Banco Internacional de Reconstrucci\u00f3n y Fomento (BIRF) tras abandonar la Asociaci\u00f3n Internacional de Fomento (AIF) se basa en los niveles de renta.<\/p>\n<p>Los colaboradores espec\u00edficos son : Maria Skarphedinsdottir CSU2030 Core Team, Santiago Cornejo GAVI, The Vaccine Alliance, Michael Borowitz The Global Fund to Fight AIDS, Tuberculosis and Malaria, Joe Kutzin World Health Organization, Department of Health Systems Governance and Financing, Toomas Palu World Bank Group, Health, Nutrition and Population, Ellen Van de Poel The Global Financing Facility (GFF), Susan Sparkes World Health Organization, Department of Health Systems Governance and Financing.<\/p>\n<p>Cr\u00e9dito de la foto: OMS\/Fid Thompson<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Esta es una entrada de blog conjunta, escrita en nombre del equipo central de CSU2030, as\u00ed como de los socios que participan en el Acelerador de Financiaci\u00f3n Sanitaria Sostenible&#8221;. 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