El sistema sanitario alemán está descentralizado, con un seguro médico obligatorio (SHI) que cubre al 89% de la población y un seguro médico privado sustitutivo (PHI) que cubre aproximadamente al 11% y ofrece prestaciones comparables o mejores. En 2022, Alemania gastó el 12,7% del PIB en sanidad -el porcentaje más alto de la UE-, con modestos pagos directos principalmente para cuidados de larga duración y productos farmacéuticos. Las reformas recientes se centran en modernizar la asistencia hospitalaria, lo que incluye complementar los pagos de los GRD con tarifas fijas y trasladar los tratamientos hospitalarios adecuados a tratamientos de día para resolver los problemas de personal y capacidad.
