La salud es crucial para el bienestar de la sociedad, ya que apoya a las poblaciones productivas y promueve la cohesión social, al tiempo que contribuye a la estabilidad económica. Tras la pandemia de COVID-19, los países se enfrentan al reto de equilibrar las necesidades sanitarias con la recuperación económica, lo que exige una cuidadosa asignación de recursos. Invertir en los sectores sanitarios es vital para alcanzar los objetivos económicos nacionales y reducir las desigualdades.
