El sistema nacional de salud de Dinamarca proporciona asistencia universal, en gran parte gratuita, a sus 5,9 millones de residentes, mediante una estructura financiada con impuestos que funciona a nivel estatal, regional y municipal. Aunque el gasto sanitario es de los más elevados de la UE, con una fuerte inversión pública y reformas recientes dirigidas a la optimización de los hospitales, la salud mental y la mejora de las instalaciones, sigue habiendo lagunas en la cobertura de los medicamentos recetados y la atención odontológica, lo que conlleva notables gastos de bolsillo. Los principales retos actuales son garantizar una atención coordinada y continua, retener a los trabajadores sanitarios -especialmente a las enfermeras- y abordar las necesidades estructurales y tecnológicas a largo plazo mediante comisiones específicas e innovación sanitaria digital.
