Desde la Revolución Cubana en 1959, Cuba hace de la salud una prioridad nacional y establece un sistema público, universal y gratuito, centrado en el paciente. Se basa en la prevención y en el modelo del médico de familia, el cual le ha permitido lograr notables resultados en salud. Poniendo al paciente en el centro del proyecto sanitario, Cuba ha demostrado que se puede brindar servicios de primera calidad a la población, a pesar de las limitaciones estructurales relacionadas con sus bajos ingresos. La cooperación médica se ha convertido en la primera fuente de ingresos del país debido a su capacitad de formar a una gran cantidad de capital humano cuya pericia es solicitada por distintos países del mundo.
