Alemania se enfrenta a retos en materia de salud pública a pesar de su fuerte economía y su sistema de bienestar social, con indicadores sanitarios rezagados respecto a otras naciones europeas. Los principales problemas son la falta de una autoridad sanitaria pública central, la financiación insuficiente de la prevención y la escasa interoperabilidad de los datos. La estructura de gobierno descentralizada da lugar a responsabilidades dispersas, y el énfasis en la atención curativa eclipsa los esfuerzos de prevención. Las soluciones propuestas incluyen el desarrollo de una estrategia de salud pública, la promoción de la cultura sanitaria y el fortalecimiento de los vínculos entre la medicina y la salud pública.
