Tras el Genocidio de 1994, Ruanda se centró en reconstruir su sistema sanitario con ayuda mundial. Sin embargo, los problemas de coordinación provocaron ineficacias. La creación en 2011 de la Unidad Única de Ejecución de Proyectos pretendía mejorar la planificación de la cobertura sanitaria universal, pero persisten retos como la alineación con los socios de desarrollo y la utilización de la tecnología.
