La acción comunitaria en el País Vasco es vibrante pero fragmentada, y carece de una estructura unificada para coordinar los esfuerzos entre regiones y sectores. La escasez de financiación pública, personal y métodos de evaluación incoherentes limitan aún más su impacto. El informe reclama una estrategia cohesionada para reforzar la participación comunitaria y promover resultados sanitarios equitativos y sostenibles.
