La retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) podría afectar gravemente a la financiación sanitaria mundial, especialmente en África, donde sus anteriores contribuciones apoyaban programas sanitarios vitales para el VIH/SIDA, la salud materno-infantil, la tuberculosis y la malaria. Es probable que esta reducción de la financiación suponga una carga desproporcionada para los países de renta baja y media, dificultando el acceso a servicios sanitarios esenciales.
