En Alemania, todo residente debe tener un seguro médico, pudiendo elegir entre el seguro público obligatorio, que se basa en los ingresos, cubre la asistencia esencial e incluye a las personas dependientes sin coste adicional, o el seguro privado, que ofrece planes modulares con un acceso potencialmente más rápido y una cobertura más amplia, pero requiere una elegibilidad basada en los ingresos y el empleo. El seguro público suele convenir a las personas mayores y a las familias, debido a sus costes fijos y a su amplia cobertura, mientras que el seguro privado suele ser mejor para las personas más jóvenes, sanas, con altos ingresos o para los funcionarios que buscan planes personalizados y un acceso más rápido a los especialistas. Ambos sistemas cubren la atención primaria, la hospitalización, la atención dental y la salud mental, pero difieren en la estructura de costes, la elegibilidad y la velocidad de acceso, por lo que la elección depende de circunstancias personales como la edad, los ingresos, el tamaño de la familia y las necesidades de cobertura.
