Malí ha progresado en resultados sanitarios como la reducción de la mortalidad infantil, de menores de 5 años y materna y el aumento de la esperanza de vida, con el apoyo de reformas como el plan de seguro sanitario universal de 2018. Sin embargo, el acceso a una atención de calidad sigue siendo limitado debido a la escasez de financiación, los desequilibrios de la mano de obra y la inestabilidad política, siendo las zonas rurales las más afectadas. La puntuación del Índice de Cobertura Sanitaria Universal del país, de 41, está por detrás de las medias regional y mundial. Los resultados de la encuesta del Afrobarómetro muestran que la salud es la principal preocupación de los malienses, y que la mayoría de los ciudadanos carecen de asistencia médica y tienen dificultades para pagar o acceder a la atención sanitaria. A pesar de estos problemas, dos tercios aprueban los esfuerzos del gobierno por mejorar la asistencia sanitaria básica y expresan su confianza en el Ministerio de Sanidad.
