Malta tiene un sistema nacional de salud basado en impuestos que proporciona un acceso casi universal a sus ciudadanos, con un importante gasto de bolsillo que representará el 30% del gasto sanitario total en 2021. El país está centrado en mejorar la infraestructura sanitaria y los servicios de salud digital tras la pandemia de COVID-19, al tiempo que aborda las enfermedades crónicas mediante diversos marcos estratégicos e inversiones.
