El sistema sanitario luxemburgués es, en general, eficaz, con una cobertura elevada y escasas necesidades no cubiertas, pero sigue presentando dificultades, como los problemas de acceso de las poblaciones vulnerables y la dependencia del personal médico extranjero. El sistema carece también de iniciativas estratégicas de salud pública y de una regulación sólida en ámbitos como la atención dental, lo que ha motivado recientes esfuerzos por mejorar la atención primaria y abordar los hábitos poco saludables.
Este informe destaca los puntos fuertes y débiles del sistema sanitario luxemburgués. Aunque el país goza de altos índices de cobertura sanitaria y abundante satisfacción de los pacientes, se enfrenta a retos como la fragmentación de la toma de decisiones, la escasez de datos y las barreras de acceso, sobre todo para grupos vulnerables como los que carecen de domicilio oficial o empleo. La Revisión del Sistema Sanitario de Luxemburgo 2024 indica que la cobertura sanitaria es completa, y que el seguro nacional cubre al 91,8% de la población. Las necesidades sanitarias insatisfechas entre los asegurados están entre las más bajas de Europa, con bajas tasas de mortalidad prevenible y tratable. Además, los gastos de bolsillo de los hogares en asistencia sanitaria son significativamente más bajos que en muchos países de la UE, a lo que contribuye un gasto sanitario per cápita de 7.515 $, que sitúa a Luxemburgo en el quinto puesto entre las naciones europeas.
Sin embargo, el informe subraya la necesidad de mejorar el acceso a la asistencia. A algunas personas les resulta difícil navegar por el sistema debido a los obstáculos burocráticos y a la escasez de recursos humanos. Aunque existe un sistema de cobertura universal, el CUSS, su aplicación ha sido lenta, lo que ha llevado a muchos pacientes a pagar por adelantado los tratamientos y esperar el reembolso. La densidad de médicos en ejercicio en Luxemburgo también está por debajo de la media de la UE, lo que hace que se dependa de profesionales médicos extranjeros. Se están realizando esfuerzos para mejorar la formación local de los profesionales sanitarios mediante el aumento de los cursos de medicina en la universidad nacional.
Además, algunos servicios sanitarios, como la rehabilitación psiquiátrica, se concentran en zonas limitadas, lo que hace que el acceso sea desigual. Críticamente, el informe señala la falta de un marco estratégico para la salud pública y la prevención, sobre todo en lo que se refiere a conductas de riesgo prevalentes como el tabaquismo y el consumo de alcohol. Iniciativas recientes, como la campaña “Amo a mi Housedokter”, pretenden reforzar el sistema de atención primaria animando a los pacientes a consultar a médicos generalistas en lugar de especialistas. Por último, el informe señala deficiencias en la normativa sobre atención odontológica, haciendo hincapié en la necesidad de una aplicación más estricta para abordar los problemas y las prácticas insalubres.