Grecia experimenta niveles de gasto sanitario catastrófico más elevados que muchos países de la UE, y la carga recae sobre todo en los hogares con ingresos bajos debido al gasto en medicamentos y atención ambulatoria, mientras que los hogares más ricos afrontan costes más elevados por la atención hospitalaria y dental. La necesidad insatisfecha de asistencia sanitaria y medicamentos sigue estando muy por encima de la media de la UE, debido a problemas de asequibilidad y grandes desigualdades, sobre todo en el acceso a los medicamentos recetados. Aunque la protección financiera ha mejorado algo desde la crisis económica, la persistente infrafinanciación y las lagunas en la cobertura hacen que los hogares más pobres sigan enfrentándose a niveles de dificultades financieras y necesidades insatisfechas similares a los de la época de la crisis.
